Cinco direcciones nuevas, confidenciales o espectaculares, para pasar noches diferentes.
Entre Port-Royal y Les Gobelins no se encuentran muchos hoteles elegantes. La llegada de un establecimiento de gran calidad, ubicado en una calle discreta, ha colmado esta laguna. En la línea de los nuevos hoteles parisinos, el hotel Five se ha enfocado en los colores, las formas y los materiales para revelarse como un lugar único y de ambiente futurista. Vincent Basti, el especialista de las renovaciones de los hoteles "de moda", como el Murano o el Hôtel du Petit Moulin, tiene carta blanca en un ambiente muy moderno. Distribuidas en seis niveles, cada una de las 24 habitaciones tiene su personalidad, desde el color de las paredes hasta la iluminación, desde la selección de los muebles hasta las baldosas del cuarto de baño. Desde el lobby uno puede escoger su "ambiente olfativo": cinco creaciones de Dyptique (aroma voluptuoso, tónico, relajante, natural o sensual) se pueden propagar por medio de las lámparas de las habitaciones. El descubrimiento continúa en el ascensor, acolchado con cuero rojo, que cuenta con una pantalla plana integrada. Por último, desconexión total en las habitaciones, estrechas pero acondicionadas de manera distinguida, con decoraciones gráficas, donde se ha puesto el acento en la iluminación: fibras ópticas integradas en el cielo raso, en las cabeceras de las camas y en los cuartos de baño, difuminan la luz como si fuera una lluvia de estrellas, en una atmósfera muy serena. Las gruesas cortinas filtran la luz del día y los materiales son nobles y cómodos (tejidos Kenzo o Missoni, muebles de Vitra); en cada habitación un color dominante coordina con los materiales: blanco y negro para la 101, lila en la 202, turquesa, anís, rojo dorado, anaranjado o gris pardo en las otras. En el primer piso, una suite propone un pequeño jardín y un Jacuzzi al exterior, para disfrutar de un baño al estilo de los países nórdicos.